Bueno, los que entren en este blog pensaran que se han equivocado, pero no, están en el blog de Fernando Pérez Castillo. Comencé con esto de la escritura digital, el 12 de Junio de 2009, influenciado por mi buen amigo Antonio Ramírez en aquella época Alcalde de El Bosque y compañero de Partido (PSOE), de camino y de inquietudes. Me puse a escribir pensamientos, a transmitir ideas, a copiar cosas de la red que me gustaban, de manera rudimentaria como todo el que empieza en esto. He pasado por mejores rachas, por peores, he escrito cosas muy malas, cosas más o menos interesantes, pero sobre todo, las cosas que en ese momento me pasaban por la cabeza, con la única idea de ser fiel al corazón.
Quería hacer un blog, sólo para amigos con el que compartir vivencias, ideas… y así desahogarme de la tarea política que llevaba entre manos, un blog local donde reunir a los amigos.
Como militante de un partido (PSOE), y de no se cuantas asociaciones, he intentado defender lo que pienso y mis creencias. Por eso, he decidido seguir, pero cambiando el estilo y el nombre. Empezaré a hablar de política, son momentos para hablar de política, aunque en el fondo hablar de casi todo es hablar de política, especialmente si la política es sentida y no un puesto de trabajo. Así que no me vais a perder de vista, sigo aquí y sigo donde siempre. El que me conoce sabe, que ni me callan, ni me echan. Además, desde que el PSOE perdió, y digo perdió, las elecciones en Prado y en casi toda España vivimos momentos difíciles, tiempos de derrota y hay que prepararse para la lucha, aunque sea solo, defendiendo la dignidad y la honestidad de los que hemos gobernado. Con mi gente, he sido Alcalde de mi pueblo durante doce años, decidimos reitirarnos y dejar paso, otras gentes, otras ideas. Cambiamos Prado y no vamos a permitir que una derecha rancia y antigua intente desprestigiar ese trabajo. Mi trabajo y mi familia me llevan lejos de mi pueblo, pero mi corazón esta viéndolo desde ese cerro de la foto del blog, como el agua que corre desde El Veguino.
Así que no nos robaran la palabra, tranquilo muchachos, los derrotados somos invencibles. Nos queda la palabra.
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